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Acabados del mármol: pulido, apomazado, flameado y abujardado, y cuándo elegir cada uno

La guía técnica del Clúster de la Piedra Natural reserva los acabados finos al interior y los rugosos al exterior. Qué cambia cada uno en deslizamiento, manchas y mantenimiento.

Redacción Veta 6 min de lectura

Cantera de mármol en terrazas escalonadas talladas en la ladera de una montaña, con bloques de piedra blanca y caminos de acceso
Imagen de archivo: Imagen de archivo: cantera de mármol en los Alpes Apuanos, en Carrara (Italia). Imagen: dexmac vía Pixabay · Original

Claves

  • La guía técnica del Clúster de la Piedra Natural reserva los acabados finos al interior, con el pulido como el más común, y los rugosos al exterior, como el flameado, por su mayor resistencia al deslizamiento.
  • El mármol tiene más de un 50 % de carbonatos, y el Natural Stone Institute advierte de que el limón, el vinagre y otros ácidos pueden apagar o atacar las piedras calcáreas.
  • El acabado forma parte de la declaración obligatoria del fabricante en el marcado CE, junto con los tratamientos aplicados a la superficie.

El acabado fija cuánto resbala una pieza de mármol y cuánto trabajo da limpiarla. La Guía técnica de la piedra natural del Clúster de la Piedra Natural, fechada en diciembre de 2017, lo deja por escrito: del acabado superficial dependen la apariencia, la resbaladicidad, la facilidad de limpieza y, en algunos casos, el comportamiento acústico.

Esta guía cruza ese documento técnico, coordinado por el Centro Tecnológico del Mármol, Piedra y Materiales, con otras dos fuentes. Las pautas de cuidado del Natural Stone Institute, la asociación estadounidense de la piedra natural, aportan la parte de limpieza. El proceso de taller sale del real decreto del título de Técnico en Piedra Natural, que fija qué se enseña del oficio en la formación profesional.

Pulido y apomazado salen de la misma serie de abrasivos

Firmado el 4 de noviembre de 2011, el real decreto describe la secuencia de pulido en cuatro pasos: calibrado, desbaste, apomazado y pulido. El apomazado es el paso anterior al brillo. Una pieza apomazada se queda sin ese último pase.

El mismo texto pide al técnico elegir los abrasivos y el orden en que se montan según la piedra y el acabado que se busca. La guía del Clúster explica cómo se mide el resultado. La finura de un apomazado o de un pulido se puede expresar por el grano del abrasivo, con las normas FEPA 42-1 y 42-2, o por la rugosidad Ra de la UNE-EN ISO 4287.

El pulido admite una medida más: el brillo, que se toma con brillómetro o reflectómetro según la UNE-EN ISO 2813. Quien lo declare debe indicar el ángulo, que puede ser de 20°, 60° u 85°. La guía avisa de que el brillo de dos piedras distintas no se compara sin más. Depende del pulido, pero también de la transparencia y el color de sus minerales.

La definición comercial del mármol en la norma UNE-EN 12670, citada en la guía, ya parte de ahí: piedra compacta que admite el pulido, formada sobre todo por minerales de dureza 3 a 4 en la escala de Mohs.

Flameado y abujardado dejan textura gruesa para exteriores

Ambos figuran en el real decreto entre los tratamientos superficiales de carácter físico, junto al raspado, el apiconado y el arenado y granallado.

Su sitio, según la guía técnica, está fuera del edificio. La norma UNE-EN 1341 cubre aceras, plazas y calzadas con tráfico rodado. En esas obras se suelen emplear piezas de hasta 1 m² y de 30 a 100 mm de espesor, con textura gruesa (abujardado, flameado…), según la guía.

Las normas UNE-EN 1469, UNE-EN 12057 y UNE-EN 12058 sirven para suelos y aplacados de interior y de exterior. Ahí lo habitual son formatos de hasta 0,36 m² y de 10 a 30 mm de grosor. Dentro se ponen acabados finos, sobre todo pulidos; fuera, de textura gruesa.

Ninguna de las tres fuentes detalla cómo responde cada variedad de mármol al flameado o al abujardado. Para salir de dudas, la guía propone la muestra de referencia, un sistema opcional: piezas con tamaño suficiente para enseñar el aspecto del suministro, acabado incluido. La comparación con lo servido se hace a unos 2 m, con luz de día y a la sombra.

Los cuatro acabados, frente a frente

Donde las fuentes no dicen nada, la casilla lo indica.

Acabado Qué es, según las fuentes Textura Uso que recoge la guía técnica
Pulido Último paso de la secuencia calibrado, desbaste, apomazado y pulido Fina; se mide por grano del abrasivo, rugosidad Ra y brillo Interior; es el acabado fino más común
Apomazado Paso previo al pulido en la misma secuencia Fina; se mide por grano del abrasivo o rugosidad Ra Las fuentes no le asignan un uso propio
Flameado Tratamiento físico de la superficie Gruesa Exterior, por su mayor resistencia al deslizamiento
Abujardado Tratamiento físico de la superficie Gruesa Exterior; aceras, plazas y calzadas (UNE-EN 1341)

El deslizamiento separa el interior del exterior

La regla de la guía técnica es corta. En interior van los acabados menos rugosos, porque se limpian mejor, y entre ellos el pulido es el más común. En exterior van los rugosos, con el flameado como ejemplo, porque resisten mejor el deslizamiento.

Un pulido presupuestado para una terraza va contra ese criterio. El abujardado comparte con el flameado la textura gruesa que la guía asocia a los pavimentos exteriores.

Los ácidos atacan el carbonato del mármol

La UNE-EN 12670 define el mármol como una roca metamórfica con más de un 50 % de carbonatos, calcita o dolomita. El Natural Stone Institute explica qué supone eso al limpiar. El carbonato cálcico es sensible a las soluciones ácidas, así que la asociación recomienda limpiadores suaves y sin ácido. Los productos con limón, vinagre u otros ácidos pueden apagar o atacar las piedras calcáreas.

La asociación distingue dos daños. Algunas sustancias atacan el acabado sin dejar mancha; otras hacen las dos cosas. Para las zonas atacadas remite a un restaurador profesional que repula la superficie.

Sobre el sellado, el instituto aclara que esos productos son impregnantes que actúan como repelente. Una piedra tratada resiste mejor las manchas, pero no queda a salvo de ellas. Muchas piedras no necesitan sellado, y en zonas donde se preparan alimentos el producto tiene que ser no tóxico.

Los huecos de la piedra son otra vía de entrada para la suciedad. La guía técnica explica que los grandes la atrapan en suelos interiores y que por eso se masillan antes del acabado final, sobre todo si es pulido. La masilla lleva resina de poliéster como aglomerante, carbonato cálcico o cuarzo molido como carga y colorante.

El CTE DB-SUA limita a 15 mm de diámetro los huecos en la superficie de uso de los suelos interiores, salvo los de uso restringido.

El Natural Stone Institute no distingue acabados en la limpieza diaria

Las pautas de la asociación estadounidense valen para cualquier superficie. La base es un limpiador neutro, jabón para piedra o un lavavajillas suave con agua templada. Los suelos interiores se pasan a menudo con mopa seca, porque la arena y la tierra rayan.

Los polvos y cremas de fregar suelen llevar abrasivos que pueden rayar algunas piedras. El amoniaco, usado a menudo o en exceso, puede acabar apagando algunas piedras. Bajo los vasos, sobre todo si llevan alcohol o zumos cítricos, recomienda posavasos.

Para las rayas leves propone lana de acero 0000 en seco. Las profundas y los desconchones los debe reparar y repulir un profesional.

El fabricante declara el acabado en el marcado CE

El aspecto del producto tiene dos partes, denominación y acabado superficial, recuerda la guía técnica. Su declaración es obligatoria porque identifica el producto en la declaración de prestaciones y en el marcado CE. El acabado puede venir con su nombre tradicional o con un código comercial del fabricante.

El color característico de la piedra se declara tal como se ve con un acabado concreto. La declaración tiene que mencionar las sustancias aplicadas a la superficie, como el masillado con resinas o los hidrofugantes y antimanchas, con el tipo de tratamiento y la naturaleza del producto.

Si la baldosa o la placa va a tener menos de 25 mm de espesor, la guía recomienda repetir el ensayo de resistencia a la flexión sobre producto terminado, con sus medidas finales y su acabado.

La formación reglada reparte el oficio de la misma manera. El título de Técnico en Piedra Natural, de grado medio y 2.000 horas, dedica 50 horas al módulo de tratamientos superficiales. En él se estudia el pulimento con su secuencia de abrasivos y, aparte, los tratamientos físicos, entre ellos el flameado y el abujardado.

Esta guía resume normas técnicas y reglamentarias a título informativo y no es asesoramiento técnico ni jurídico. En cada obra rigen el proyecto y la normativa vigente.

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