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Piedra natural en cocinas y baños: qué debe fijar el pliego según las guías técnicas

Denominación, acabado, espesor y protección son los datos que una especificación de piedra para cocina o baño debe dejar cerrados. Las guías técnicas del Clúster de la Piedra Natural y de WONASA marcan qué pedir y qué comprobar.

Redacción Veta 9 min de lectura

Primer plano de una losa de mármol blanco con vetas grises, pulida y con reflejos de luz
Imagen de archivo: Losa de mármol para encimeras. "Marble for Countertops 02", Stilfehler, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0 (redimensionada) · Original

Claves

  • La denominación de una piedra lleva cuatro datos según la UNE-EN 12440: nombre comercial, nombre petrográfico, origen y color. El acabado y cualquier tratamiento de fábrica también deben declararse.
  • En cocinas y baños, la guía del Clúster de la Piedra Natural pide la menor absorción de agua posible y propone la norma UNE-EN 16301 para ensayar manchas.
  • Para encimeras, la guía de mantenimiento de WONASA desaconseja los selladores y recomienda una impregnación apta para alimentos, renovada una vez al año.

Una especificación de piedra natural para cocina o baño tiene que dejar cerrados el material, el espesor, el acabado y el tratamiento. La Guía técnica de la piedra natural, firmada por Antonio Molina Molina en diciembre de 2017 y editada por el Clúster de la Piedra Natural, explica cómo se fija cada uno y cómo se comprueba al recibir el material. La coordinó el Centro Tecnológico del Mármol, Piedra y Materiales, con sede en Cehegín (Murcia).

Ese documento cubre suelos, escaleras y aplacados de paredes, y excluye de forma expresa las encimeras de cocina y los aparatos sanitarios. Para esas piezas hay dos textos de WONASA publicados por Litos Online: la guía de interpretación de las características técnicas, elaborada por la arquitecta técnica Eva Portas Fernández, y la guía de mantenimiento de la piedra natural. Las normas que cita el Clúster son las de 2017, así que conviene confirmar la edición en vigor de cada una.

1. La denominación recoge nombre comercial, roca, origen y color

La norma UNE-EN 12440, que recoge la guía del Clúster, compone la denominación de una piedra con cuatro datos: nombre comercial, nombre petrográfico, lugar de origen y color característico. El origen debe precisar como mínimo el municipio, la región y el país de extracción.

El nombre comercial lo pone el fabricante y puede variar de una empresa a otra aunque la cantera sea la misma. Portas lo ilustra con un caso gallego: el granito que se vende como Rosa Porriño es, en términos petrográficos, un granito biotítico. Su guía pide que los dos nombres y el origen consten en la ficha técnica.

El color es el caso típico de imprecisión. Según Molina, un granito anunciado como azul puede ser gris casi por completo y tener solo algunos minerales azulados. La denominación sirve para identificar el producto, no para describir su aspecto.

En una cocina, la roca real importa más que el nombre. La guía de mantenimiento de WONASA recuerda que el Star Galaxy indio o el Negro Absoluto y el Impala sudafricanos entran en la clasificación comercial de granito, pero son gabros o basaltos que no resisten los ácidos. Un zumo de limón o un vino pueden dejarles manchas mates.

2. El acabado y los tratamientos de fábrica deben constar por escrito

Pulido, apomazado, flameado o abujardado son los nombres tradicionales del acabado, aunque el fabricante puede usar un código comercial propio. En interiores lo más común es el pulido. Los acabados rugosos, como el flameado, se usan en exterior porque resbalan menos.

Molina insiste en que la declaración del acabado mencione cualquier sustancia aplicada en superficie: masillas de resina que cierran poros y grietas, hidrofugantes, antimanchas u oleorrepelentes. Hay que indicar el tipo de tratamiento y la naturaleza del producto.

El masillado es frecuente cuando la piedra tiene huecos y se va a pulir. La masilla suele llevar resina de poliéster, una carga de carbonato cálcico o cuarzo molido y colorante. En suelos interiores que no sean de uso restringido, el CTE DB-SUA limita a 15 mm de diámetro los huecos de la superficie.

Lo que se hizo en fábrica condiciona el mantenimiento. La guía de WONASA advierte de que muchas piedras pulidas llegan ya resinadas, absorben bastante menos y pueden cambiar de aspecto si luego se tratan con productos de base disolvente.

3. La muestra de referencia debe enseñar los tonos extremos

Las normas de producto (UNE-EN 1341, 1469, 12057 y 12058) contemplan una muestra de referencia opcional. Molina la presenta como el sistema que resuelve la mayoría de las dudas sobre el aspecto del suministro. Conviene que incluya dos o más piezas con los tonos extremos de la clasificación de fábrica y los elementos naturales de la piedra aunque sean minoritarios, como huecos, inclusiones o juntas.

La muestra tiene que enseñar además el masillado y la terminación de cantos y esquinas. El informe CEN/TR 17024, citado en la guía, establece que sus características se considerarán «típicas de la piedra y no como defectos». Solo son motivo de rechazo si su concentración es excesiva.

La muestra se identifica con una etiqueta que recoge la denominación, el acabado, los tratamientos químicos y los datos del suministrador. En la recepción, la muestra y el material servido se comparan a unos 2 m, con luz de día y a la sombra.

4. El espesor se calcula con el mínimo esperado de resistencia a flexión

UNE-EN 12058 regula las baldosas de suelo y escalera de más de 12 mm; UNE-EN 1469, las placas de revestimiento de más de 12 mm, y UNE-EN 12057, las plaquetas de 12 mm o menos. Las dimensiones se declaran en milímetros. El pliego debe citar la norma y la clase dimensional, y puede exigir tolerancias más estrictas.

Según el Clúster, los formatos más usuales van de 300 x 300 a 600 x 600 mm, con espesores de 10 a 30 mm. Un formato mayor obliga a más espesor y más peso. La recomendación general es no manipular piezas de más de 25 kg.

La resistencia a la flexión es de declaración obligatoria y el marcado CE la expresa con tres valores: media, desviación típica y mínimo esperado. El valor de diseño debe ser siempre el mínimo esperado, porque la dispersión es grande: la guía habla de coeficientes de variación frecuentes de entre el 10 y el 30 %.

El espesor final también cuenta. Los ensayos de identificación se hacen con piezas de 25 mm o más, y en rocas con juntas marcadas o grano grueso una pieza más fina puede resistir mucho menos. Por debajo de esa cota, la guía aconseja volver a medir la flexión ya sobre la pieza acabada, no sobre la probeta de laboratorio.

Molina da un ejemplo. Un suelo interior de vivienda con baldosas de 600 x 300 x 20 mm recibidas con mortero requiere 4,2 MPa, cifra que se compara con el mínimo esperado que declare el suministrador. Muchas roturas se producen en los recortes que cierran los encuentros con los bordes, y por eso aconseja pedir una pequeña partida de piezas más gruesas.

5. Cocinas y baños piden la absorción de agua más baja posible

La absorción de agua es de declaración voluntaria y el CTE no le fija requisitos. Aun así, Molina pide el menor valor de absorción posible en cocinas, baños y otros interiores con salpicaduras frecuentes, porque de ella dependen el manchado, el ataque químico y la proliferación de microorganismos. Más que la media, interesa el valor máximo del ensayo, sobre seis piezas.

Para tener una cifra de referencia, Portas cita las normas estadounidenses ASTM, que recomiendan una absorción de 0,4 % para el granito y de 0,2 % para el mármol.

Las manchas no aparecen en las normas armonizadas ni en el CTE. Para cocinas, baños o cafeterías, Molina propone la norma UNE-EN 16301. El ensayo aplica agentes como vino tinto, aceite de oliva, café, kétchup o refresco de cola, los deja unos 15 minutos y limpia la superficie. El cambio se califica en cuatro grados, entre «sin cambios» y «cambio severo», y sirve también para medir la eficacia de un hidrofugante o un antimanchas.

Ningún ensayo normalizado cubre la mancha del mortero de agarre. Algunos mármoles y granitos blancos, sobre todo pulidos, son sensibles a algunos morteros grises, que pueden dejar una mancha permanente. Molina recomienda una prueba con el mortero, el espesor y el protector previstos, y dejar secar la placa al menos 15 días antes de valorar.

En suelos de ducha puede interesar también la absorción por capilaridad, que según la guía no se aplica a rocas con porosidad inferior al 1 %.

6. La encimera exige porosidad cercana al 0 %

La encimera tiene sus propias exigencias, que la guía de Portas enumera. La piedra debe tener una porosidad cercana al 0 %, a veces con ayuda de productos que la reducen. Hay un ensayo de sensibilidad al manchado accidental con agentes como café, aceite o vino. Debe soportar el choque térmico de una olla muy caliente y el rayado de los utensilios punzantes de cocina.

Portas recomienda que la ficha técnica de cualquier piedra recoja al menos la resistencia a la flexión y a la compresión, la absorción de agua, la densidad y la porosidad.

7. Baños y cocinas son zonas húmedas a efectos de resbaladicidad

La resbaladicidad está regulada por el CTE DB-SUA, y el marcado CE de las baldosas de uso peatonal debe incluir el valor en húmedo y en seco. Según la guía del Clúster, baños, aseos y cocinas cuentan como zonas interiores húmedas.

En esas zonas se exige clase 2 (Rd entre 35 y 45) si la pendiente es inferior al 6 %, y clase 3 (Rd superior a 45) en duchas. Estas clases las exige el CTE en los usos que regula: residencial público, sanitario, docente, comercial, administrativo y pública concurrencia. Los suelos de piedra flameados o abujardados se consideran seguros sin necesidad de ensayo.

El CTE no regula la resbaladicidad en el uso residencial vivienda. Para esos casos, la guía indica que se adopte el criterio de un uso análogo o se haga un estudio del riesgo, de modo que en el baño de una vivienda la clase no viene dada por el CTE.

Quien pule en obra tiene una obligación añadida. Si la baldosa llega en bruto y se pule in situ, el marcado CE no puede incluir la resbaladicidad y el ensayo corresponde al instalador.

8. La encimera se protege con una impregnación apta para alimentos

La guía de mantenimiento de WONASA distingue dos tipos de protección. La impregnación penetra en el poro sin formar capa y puede ser hidrófuga o repelente al agua y al aceite; el sellado forma película. La impregnación no protege de los ácidos.

En encimeras, la guía desaconseja los selladores porque aguantan mal el calor y los arañazos, y pide avisar de ello al cliente de antemano. Recomienda una impregnación de base disolvente, repelente al agua y al aceite, probada antes en una zona de muestra y aprobada para contacto con alimentos.

Antes de colocar, el protector se aplica en las seis caras de la pieza. En revestimientos recibidos con mortero, la guía propone sellar la cara posterior con una resina de dos componentes y arena de cuarzo, que hace de puente de unión con el mortero. La impregnación debe hacerla un profesional de la piedra, como un marmolista.

Los plazos de reimpregnación también están en la guía: la encimera, una vez al año, igual que duchas y lavabos; los revestimientos de baño, cada tres años. Incluso los productos que no intensifican el color pueden alterarlo algo, así que aconseja una prueba y, si hace falta, la aprobación previa del cliente.

Para una marmolería o un distribuidor que reciba un pliego con piedra natural especificada, estas guías permiten repasar seis puntos antes de aceptarlo. Los tres primeros son la denominación completa, con roca y origen; el acabado y los tratamientos de fábrica declarados, y un espesor calculado con el mínimo esperado de flexión, con nueva medición sobre la pieza acabada si el grosor no llega a 25 mm.

Los otros tres son una muestra de referencia con los tonos extremos, la clase de resbaladicidad de baños y cocinas en vivienda, fijada con el criterio de un uso análogo o un estudio del riesgo, y, en la encimera, una impregnación apta para alimentos en lugar de un sellador. Quien comercializa piedra en la Unión Europea está obligado a entregar la Declaración de Prestaciones de sus productos, recuerda la guía de Portas.

Esta guía es información, no asesoramiento técnico.

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