Mármol en hoteles y tiendas: qué exigir al suelo y cómo mantenerlo
El Código Técnico y las normas UNE fijan qué resbaladicidad y qué desgaste admite un suelo de piedra en hoteles y comercios. La guía compara acabados y materiales y repasa el mantenimiento en vestíbulos, baños y barras.
Claves
- Las normas UNE 22202 recomiendan como máximo 23 mm de huella de abrasión en comercios con paso lento y 20 mm con paso rápido.
- El Código Técnico pide clase 2 de resbaladicidad (más de 35 en húmedo) en baños y en los primeros 6 m de la entrada desde la calle; flameado y abujardado se dan por seguros sin ensayo.
- En baños, cafeterías y supermercados la piedra debe absorber lo menos posible; el sellado reduce el riesgo de mancha, pero no lo elimina.
Un vestíbulo de hotel y el aseo de una tienda no piden el mismo suelo. Cambian el acabado, el desgaste admisible y el riesgo de mancha. Cada cosa tiene su ensayo.
Esta guía compara acabados y materiales con los criterios de la Guía técnica de la piedra natural, que editó el Clúster de la Piedra Natural en diciembre de 2017. La firma Antonio Molina Molina, con coordinación técnica del Centro Tecnológico del Mármol, Piedra y Materiales, de Cehegín (Murcia). Las normas citadas son las que recogía entonces.
Se completa con un informe de vigilancia tecnológica del mismo centro, de marzo de 2021, y con las pautas de limpieza del Natural Stone Institute, la asociación estadounidense de la piedra natural.
Pulido dentro y flameado fuera: el acabado decide la resbaladicidad
El pulido es el acabado más común en interiores. Es el más fácil de limpiar, según la guía. Los rugosos, como el flameado, van al exterior por su agarre.
En la web del Clúster, el pulido aparece como un acabado de «poro cerrado» que resiste mejor los agentes externos. El apomazado deja una superficie lisa y mate, sin marcas. El cuero, que se consigue pasando cepillos por la tabla, también es mate.
El Código Técnico de la Edificación (CTE) regula la resbaladicidad en los usos comercial, residencial público y de pública concurrencia. Ahí entran hoteles y tiendas. Se mide con el péndulo de fricción, en húmedo, y la exigencia depende de dónde va el suelo:
| Zona | Clase | Resbaladicidad en húmedo (Rd) |
|---|---|---|
| Vestíbulo o sala seca con pendiente menor del 6 % | 1 | más de 15 y hasta 35 |
| Baño, aseo o entrada desde la calle con pendiente menor del 6 %; zona seca con pendiente del 6 % o más y escaleras | 2 | más de 35 y hasta 45 |
| Rampas y escaleras en zona húmeda; exteriores, piscinas y duchas | 3 | más de 45 |
Por zona húmeda el CTE entiende baños, aseos, vestuarios y cocinas, y también los 6 m de entrada desde la calle. En un hotel, el primer tramo del vestíbulo es clase 2 aunque el fondo sea clase 1.
El flameado y el abujardado se dan por seguros sin ensayo. El pulido hay que medirlo. Si la piedra se pule en obra, el ensayo pasa al instalador, porque el fabricante no puede declarar un valor que solo existe después de colocar el suelo.
Para afinar por estancias, la guía recoge la tabla australiana HB 197. Para el vestíbulo mojado de un hotel y la zona de comidas de un centro comercial fija como clase mínima la de 35 a 44 en el péndulo. Igual en los lavabos de hoteles y centros comerciales. En un vestíbulo seco basta con menos de 25. La guía avisa de que esos valores salen de otra zapata y no equivalen exactamente al ensayo español.
Los reglamentos del seguro alemán de accidentes, que la guía también cita, usan el ensayo de la rampa. Piden R9 en las zonas de clientes de un comercio. En la cocina de un restaurante u hotel de hasta 100 cubiertos al día, R11.
Mármol frente a granito: 20 a 32 mm de huella frente a 12 a 20
La resistencia a la abrasión está entre los datos que más piden arquitectos y prescriptores, según el informe del Centro Tecnológico del Mármol. No forma parte del marcado CE. Se declara como información adicional y el CTE no le fija límites.
El método más extendido es el CAPON, que fue el de referencia en Europa hasta la revisión de la norma de ensayo en 2017, según el mismo informe. Un disco de acero gira contra la baldosa con abrasivo y deja una huella. Cuanto más ancha, peor. El dato también indica cuánto durará el pulido con un brillo determinado.
Con los valores típicos que recoge la guía, el granito resiste más el desgaste y absorbe de forma parecida:
| Mármol | Granito | |
|---|---|---|
| Huella de abrasión típica, CAPON (mm) | 20 a 32 | 12 a 20 |
| Absorción de agua típica, CEN/TR 17024 (%) | menos de 0,1 a 0,7 | menos de 0,1 a 0,8 |
| Flexión mínima recomendada por ASTM (MPa) | 7 | 8,3 |
Las calizas de baja densidad dan huellas de 25 a 38 mm. Las normas UNE 22202-1 y UNE 22202-4 recomiendan un máximo según el uso, y el comercio es el más exigente:
La placa patrón de Blanco Macael con la que el centro de Cehegín calibra el ensayo da 21,7 mm, un valor que queda entre los dos límites del comercio. Los límites UNE se aplican al valor máximo esperado del suministro, no a una placa suelta. El informe sitúa los límites europeos para uso colectivo intensivo entre 20 y 24 mm, cerca del valor típico de mármoles y calizas densas.
Baños, cafeterías y barras: la absorción marca el riesgo de mancha
La absorción de agua mide cuánto líquido se infiltra en la piedra. Con ello, lo fácil que se mancha. La guía pide el menor valor posible en zonas con derrames o salpicaduras frecuentes, y cita cocinas, baños, restaurantes, cafeterías y supermercados.
Ni el CTE ni las normas armonizadas regulan la resistencia a las manchas. Hay un ensayo europeo, la UNE-EN 16301. Deja sobre la piedra vino tinto, aceite de oliva, café, kétchup, refresco de cola y ácido cítrico, normalmente durante 15 minutos. Después limpia y puntúa el cambio con una escala. Sirve también para saber si un antimanchas funciona.
Hay un riesgo sin ensayo normalizado. Algunos mármoles y granitos blancos, sobre todo pulidos, se manchan para siempre con ciertos morteros grises. La guía aconseja probar antes con el mismo mortero y el mismo espesor, y dejar secar al menos 15 días antes de evaluar.
En barras y mostradores manda la química. El Natural Stone Institute separa las piedras calcáreas, como el mármol, de las silíceas, como el granito. Las calcáreas, formadas sobre todo por carbonato cálcico, reaccionan con los ácidos, y el instituto recomienda limpiarlas con productos suaves que no sean ácidos. Limón y vinagre apagan el brillo o dejan marca. Las silíceas aguantan casi todos los ácidos de cocina, aunque tampoco conviene limpiarlas con ellos.
El instituto aconseja posavasos bajo copas con alcohol o zumos cítricos. Un derrame se seca con papel. Sin frotar, porque se extiende.
El sellado reduce el riesgo de mancha, pero no lo elimina. Los productos que se usan son impregnantes que repelen más que sellan, y la frecuencia la marca su fabricante. La guía española exige que el fabricante de la piedra declare cualquier sustancia aplicada en la superficie, sea masilla de resina, hidrofugante o antimanchas.
Espesores: de 10 a 30 mm en suelo interior y 30 mm en fachada ventilada
Los formatos habituales van de 300 x 300 a 600 x 600 mm, con 10 a 30 mm de espesor. Las piezas muy grandes cuestan bastante más por su coste de producción. También pesan: la guía recuerda que no se recomienda levantar más de 25 kg ni en condiciones ideales.
En el marcado CE, la resistencia a la flexión es obligatoria. Para comercios, oficinas y entradas de edificios, la guía deduce una carga de rotura mínima de 440 N con mortero y 480 N encolada. En vivienda, 410 y 470 N. Si la baldosa baja de 25 mm, conviene repetir el ensayo sobre la pieza acabada.
En fachadas ventiladas, con placas ancladas, el espesor mínimo recomendado es de 30 mm. En suelos interiores, el CTE limita a 15 mm los huecos de la superficie. Los grandes atrapan suciedad y se masillan antes del pulido.
Mantenimiento: mopa seca, felpudo y limpiador neutro
La arena y la tierra que entran de la calle rayan la piedra, según el Natural Stone Institute. Por eso aconseja pasar a menudo una mopa seca sin tratar y poner felpudos dentro y fuera de la entrada, con la base antideslizante.
Para fregar basta con agua tibia y un producto de pH neutro, sea un jabón específico de piedra o un detergente de cocina poco concentrado. Después se aclara bien y se seca con un paño. En baños, un escurridor tras cada uso evita la película de jabón. El amoniaco frecuente apaga algunas piedras.
Fuera quedan el limón, el vinagre y los ácidos sobre piedra calcárea, y los polvos y cremas abrasivos. También los quitaóxidos con trazas de ácido fluorhídrico, que atacan a cualquier piedra, granito y cuarcita incluidos. Las rayas profundas y las marcas de ácido las repule un profesional.
Quien suministre piedra a un hotel o a una tienda tiene la especificación en la ficha técnica. Con el acabado real, conviene aportar al estudio la resbaladicidad en húmedo y en seco, la huella CAPON, la absorción y el tratamiento aplicado. La muestra de referencia evita discusiones al recibir el material. Lo que se ve en ella, mirada a 2 m con luz de día, cuenta como propio de la piedra y no como defecto. Las pautas de limpieza por escrito dejan claro al cliente final qué productos no debe usar.
Esta guía es informativa y no constituye asesoramiento técnico ni jurídico. En cada proyecto hay que comprobar la versión vigente del CTE y de las normas UNE.